Los consumidores, como agentes de cambio de la sociedad, deben estar prevenidos frente a las malas prácticas en consumo. Un consumidor más preparado e informado es un consumidor
en alerta que realizará elecciones de consumo más seguras y bajo criterios de responsabilidad y sostenibilidad. Junto a la información, es necesario un impulso que reúna a todos los consumidores para reivindicar activamente sus derechos. Porque sólo a través de la reivindicación se puede conseguir la modificación de las normas que protejan de verdad a los consumidores.